Cuando una persona se aficiona a algo, por
ejemplo al café, y por motivos varios no es capaz de procurarse dicha
bebida, “agradable” y con idénticas características, crece minuto a minuto
la necesidad de algo “parecido” que lo sustituya: un sucedáneo.
Igualmente, si en la vida de una mujer por motivos atribuibles a
conflictos palpables o latentes de pareja, de pronto deja de tener
relación con el marido; esta mujer irá, aunque de manera inconsciente, en
busca de un sustituto: es decir un sucedáneo. Gran parte de los temas
analizados nos demuestra que puede haber varios tipos de sucedáneos, y en
algunos casos podemos afirmar que el “sucedáneo” representa el paréntesis
óptimo para volver a restablecer la relación conyugar. Se volverá, como
quien dice a gozar del placer del café.
Entre las motivaciones más comunes, de las muchas, que llevan a una mujer
a sustituir el propio café, derivan de:
- Incomprensión del matrimonio.
- Dificultad a la concepción.
- Autoritarismo del marido.
- Crisis o fracaso financieros.
- Crisis del hogar vacio.
El mecanismo más común e importante radica en el hecho que cada mujer en
la vida conyugal sacrifica una parte de si misma, para dedicarse al papel
“tradicional” de mujer, pretendido por el marido, pues en cierto modo lo
ve “natural”. El vínculo del vivir juntos, dictado por el matrimonio o por
la convivencia, siempre más frecuente hoy en día, proporciona seguridad a
la pareja, dando origen a algunos mecanismos generales. El hombre intenta
imponer su personalidad y sus exigencias. La mujer, debido a su miedo
ancestral de abandono y de violencia intenta complacerlo con tal de que
haya tranquilidad cotidiana, reprimiendo así la propia individualidad.
Este “modus vivendi” no es un gran peso, ya que en las relacines de pareja,
todavía tiene un poco de espacio para ella, que le permite mantener la
propia personalidad. Pero desde el momento que la pareja se transforma en
familia, a ella se le asigna todas las responsabilidades de la unión
familiar, siendo así madre no sólo de los propios hijos y sino también del
marido: no es una casualidad que algunos hombres, precisamente a partir de
ese momento empiezan allamar a la mujer “mamá”. La seguridad de la unión
afectiva se hace siempre más solida; el hombre, aunque si de una parte se
siente en apartado, para dejar sitio al recien llegado, de la otra se
siente más tranquilo sobre la idea que la mujer pueda dejarlo o que tenga
algún admirador, con lo ocupada que está en cuidar al hijo, en las faenas
domésticas y en su profesión. Esto hace que la mujer al no sentierse
deseada por el marido como mujer, de insatisfecha cambia a inquieta; desea
recuperar su propia feminidad e inevitablemente para no “implosionar” como
persona, busca un sucedanio para poder “explotar” como mujer.
Lo primero que salta a la vista en todas las cartas astrales analizadas,
para iniciar este estudio, es la similitud de las cartas zodiacales de los
maridos o conviventes y de los sucedáneos. Si el marido presenta Plutón
discordante con Marte o con la Luna, también el amante en muchisimos casos
presenta este aspecto; confirmando así un pasado análogo, sobre todo en lo
que atañe la parte afectiva-sesual. Se deduce de esto que cada uno de
nosotros sigue la propia huella psicológica que se adquiere desde nuestras
primeras experiencias afectivas, es decir aquellas vividas nuestros padres.
La figura del marido se puede intercambiar con la del sucedáneo, ya que al
mismo tiempo es amante de otras mujeres. Los trazos de su carácter derivan
de la relación incompleta e inmadura que ha tenido con su madre, la Luna
lesionada y el alejamiento de la madre se hace problemático, al punto que
se intenta sustituirla con la compañera.
Muchos son los aspectos que se encuentran en su carta astral, pero lo que
más se repite es la Luna en aspecto con Neptuno, en casas o signos
nepturianos, como la casa nueve – Sagitario, la casa once – Acuario, o la
casa doce – Piscis. La figura materna, resulta nebulosa, no definida
claramente, que pasa de momentos de extrema sensibilidad y afectuosidad a
momento en los que es evasiva, sobre todo en el momento que tiene que
poner límites, prohibiciones; lo que harà solo si está exasperada por la
situación y precisamente por eso lo hará de forma exagerada. Por
consiguiente el sujeto se acostumbra a vivir en la inestabilidad emotiva y
por lo tanto, cuando inicia una relación estable, la monotonía, la
cotidianidad y la seguridad de la relación lo frenan o incluso se le
acaban las motivaciones para tener activa y viva la afectuosidad,
motivandolo a buscar nuevos estímulos, o lo que es lo mismo nuevas
relaciones.
La Luna en oposición o cuadratura con Plutón, es otro aspecto que con
frecuencia se encuentra es los conflictos se derivan del rechazo total del
sujeto por parte de la figura materna, de que se desencadena una relación
de amor-odio, antes hacia la madre, después hacia la mujer; pasa de
momentos de grande pasión, erotismo y celos a momentos del rechazo y
desprecio hacia la figura femenina. En la mayoría de los casos analizados,
este aspecto estímula al sujeto masculino a elegir, para su primera
experiencia sesual, una mujer mucho más vieja que él, a veces hasta el
doble mayor de su edad. Él vive de este modo grandes pasiones, casi
violentas, porque su ingenuidad, su semplicidad van a contacto con la
vivencia de la mujer experta y lo obliga a crecer de prisa para ponerse a
la altura de su pareja. Reto difícil y estimulante, que se alimenta de un
profundo sentido de inferioridad, que el sujeto siente por la mujer.
Complejo que lo lleva a estar continuamente en competición con la figura
femenina, lo que hace que esté eternamente insatisfecho de la relación que
establece con ella; frustración que lo estimula a la búsqueda continua de
otra mujer, la cual tendrá que estimularlo y exitarlo fuertemente,
colmando de este modo el recuerdo de su primera experiencia.
Plutón opuesto o en cuadratura con Marte es otro aspecto que se encuentra
frecuentemente en la carta del sucedáneo que insinúa que inconsciente en
el ánimo de la persona existe ansiedaden de castración, la cual se
manifiesta con el miedo de la penetración, el temos de no estar a la
altura de las circunstancias. Sexualmente, esto lo lleva a frecuentar
varias mujeres, precisamente porque la novedad comporta pasión, necesaria
para sostener el acto sexual. Asímismo, el tener breves y numerosas
relaciones es un modo de no darse a conocer y encubrir la propia
inadaptación. Encontramos a Plutón en domicilio y en exaltación en: Aries,
Escorpión y Géminis. Estos tres signos son los que principalmente
representan la figura del sucedáneo. La primacía corresponde a Aries, que
con su impresionante carga energética y sexual, apenas ve el objeto de sus
líbidos; se lanza impulsivamente sobre la presa y utiliza todo su vigor
para cautivarla: está siempre presente. Hará cientos de kilómetros en
coche para estar, aunque sea cinco minutos, con ella. La conquista
haciendola sentirse única e indispensable, la colma de atenciones y
regalos. La relación inicia casi exclusivamente con la sexualidad, sólo
después podría llegar el afecto. Por el ahínco que él emplea en la
conquista, es por lo que es capaz sólo de tener una amante, naturalmente
siempre hay excepciones, y por motivo de su irracionalidad y por meterse
de lleno en la relación, siempre se llega a saber de sus amorios. Sin
embargo, sucedo lo contrario a los que pertenecen o tienen acentuados
elementos de Escorpión en la carta astral; las relaciones sexuales, que
pueden ser más de una al mismo tiempo, son cuidadas con éxtrema lucidez y
pueden permanecer ocultas toda la vida. Cuando le atrae la fémina por, la
aborda sigilosamente, la estudia para comprender el mecanismo psicológico
y mental para conquistarla. Si la presa es difícil, entonvces para él será
un reto, un estímulo mayor para adueñarse y por lo tanto usa cualquier
recurso. Su táctica consiste en atraerla a él, para después dejarla y
luego retomarla, provocando así pasiones que hacen que las relaciones sean
trepidantes; basadas sobre el erotismo y la sexualidad; difícilmente sobre
la afectividad.
Para los Géminis o aquel que tenga acentuados elementos de este signo en
su carta astral, el galateo es el momento más erótico, porque lo vive como
un juego mental. Apenas ve a una fémina que le guste, de inmediato, como
si de un adolescente se tratara, empieza a piropearla, con bellas palabras
y todo esto se acentúa si hay alguien presente. Continua con invitaciones
para ir a cenar, al teatro, al concierto, o hacer picnic o dar una vuelta
en bicicleta; se divierte charlando de cualquier argumento, tanto
filosófico como trivial. Cuando la fémina está decidida a tener una
relación sexual con él, éste se retira (si no hay otros valores en la
carta astral, que lo sostiene como Plutón unido con el Sol o con Marte).
Pero volviendo a la fémina, es decir, a ella, la cual necesita del
sucedáneo para saborear el gusto del café, podemos afirmar que desde el
punto de vista astrológico, la Luna es la única protagonista.
Frecuentemente en la carta astral aparece una Luna Escorpioniana o unida a
Plutón, una Luna en Libra o unida a Saturno.
Si hipotéticamente la Luna, que simboliza a la fémina, a la feminidad,
estuviera unida a Plutón, que representa la energía vital-sexual, nos
encontraríamos de frente a una persona que tiene necesidad de consumar en
la creatividad, en la productividad y por lo tanto en la sexualidad, la
propia energía líbida. En el supuesto de que la Luna se encontrara en
aspecto armónico (conjunción, sextil o trígono), nos encontraríamos
delante de una mujer creátiva, decidida, que está dispuesta a luchar y
ariesgar todo, a utilizar cualquier medio, en silencio, ocultando todo
hecho o prueba, con tal de obtener aquello que desea profundamente y
muchas veces lo consigue. Su marcada individualidad y su dignidad radica
en el grado de aceptación de su personalidad por parte de su madre, que la
ha hecho segura de si misma. La manera de seducir al hombre es innato en
ella, su sensualidad se trasluce en su cuerpo, en su comportamiento.
Cuando busca al sucedáneo coquetea par hacerse ver: acentúa su atractivo
sexy, poniendose vestidos que resaltan su figura, acontinuación adopta el
papel de presa, y se acerca sólamente si nota que el cazador renuncia y
así poder continuar la caza. Desde el momento que retiene que ha sido
conquistada, entonces establece una relación pasional–sexual muy intensa,
en la que se abandona libremente. Es difícil que el compañero o el
sucedáneo consiga dominarla completamente, ya que posee una fuerte y
radicada individualidad.

En la carta astral de ella la triple conjunción: la Luna, Urano y Plutón
se encuentran en Virgo; la Luna y Plutón en la casa quinta, mientras Urano
se encuentra en la casa cuarta. La triple conjunción está opuesta a
Júpiter y Piscis, en la casa décima y en trígono con Mercurio en
Capricornio en la casa octava; por lo tanto, se puede decir que esta mujer
tiene una fuerte individualidad creativa y vital, un poco explosiva, pero
que lo vive en silencio, ya que lo cotidiano tiende a disminuir su
potencialidad. Sabe aprovechar las oportunidades, se organiza bien, es
metódica, concisa y determinada en las decisiones. Esto hace que obtenga
buenos resultados en los estudios que encuentre el trabajo que le
satisface, que donde viaje use las lenguas con facilidad y que consiga en
poco tiempo hacerse una profesión. Afectivamente tiende a sentirse
insatisfecha porque le cuesta encontrar su media naranja; pero sin embargo
cuando la encuentra toda su determinación empieza a flaquear. Encuentra su
pareja a la edad de veintisiete años, encuentro fogoso pero evasivo.

Él contrastado por la cuadratura que Urano en Virgo, en la casa doce,
forma con Venus en Géminis en la casa nueve, la cual le procura indecisión
afectiva, acentuada aún más por la cuadratura de Venus en la Luna y
Saturno, así como de la oposición de Urano en la Luna y Saturno que están
situados en la casa quinta, donde la Luna está en Acuario y Saturno en
Piscis. De los aspectos que la Luna y Venus forman se deduce los grandes
conflictos que él tiene con la figura materna y por lo tanto con las
mujeres. En efecto la relación que él tiene con la madre es de dependencia:
no consigue tomar decisiones sin su consentimiento. Sea como sea, ella con
su determinación lo lleva al casamiento y él gana prestigio social y
económico (Júpiter en Arie, en la casa octava, en sextil con la Luna y con
Saturno).
Con el matrimonio, que de todas maneras era una conclusión obvia, pues
ambos presentan el Sol en la casa séptima, empiezan los primeros problemas,
debido al hecho que él transfiere el papel de la madre en la mujer, con la
consecuencia que las relaciones sexuales, a medida que el tiempo pasa, se
hacen saltuarias y cada vez menos. Es cuando ELLA intenta reinstaurar la
actividad sexual con la excusa de tener un hijo (la Luna conjunta con
Plutón y en trígono con Mercurio); se rivigoriza de este modo las
relaciones, pero sin éxito positivo.
Después de descubrir, a través de varios análisis, que el marido es la
causa de la infecundidad (ya que su esperma son escasos de espermatozoide,
que tienen una mínima capacidad de sobrevivir), inician a programar la
sesualidad, por consejo del médico especialista, según las fechas de mayor
probabilidad de fecundación. El marido siempre más irritado por la
organización, programación y la racionalidad de ella (característicoen
ella: Luna conjunta a Urano), tanto que lo lleva a escapar de la realidad,
rechazando completamente la sexualidad. De este modo es como a ella la
instigan hacia el sucedáneo.
Lo conoce casualmente durante el viaje, que precisamente ella hace para
quitarse de encima el peso de la relación con el marido.

Se nota inmediatamente en la carta astral del
sucedáneo que el Sol está en Arie, en la casa séptima, igual que el marido
e incluso en el mismo grado y también la Luna, que está situada en Virgo
en la casa doce, se encuentra negativa con Venus, situada en Piscis en la
casa sexta. Presenta también el mismo Ascendente y por lo tanto las mismas
casas. De hecho, nos encontramos con una persona que también está casada y
que no rompe su situación legal, por la importancia que ésta da a la
imagen: aspecto que encontramos también en la carta astral de ELLA. La
sensibilidad y el galanteo que él usa, es la chispa que hace explotar la
feminidad de ella, el hacerla sentirse mujer. Es magnetizada por su imagen
histriónica fascinante y desenvuelta, propuesta por el trígono de Júpiter
con Plutón, le da ese carisma y ese fáscino, que le hace tener éxito con
las mujeres. Pero después de un irresistible periodo de pasión y sexo, los
dos están obligados a volver a la realidad cotidiana. Esto para ella es un
trauma, a tal punto que aleja al marido construyendo una invisible barrera
que los separa. El marido, Arie, ante esta nueva situación se empeña e
intenta obtener su sitio, inmediatamente empieza de nuevo a cortejarla y
hacer sexo. Es así como ella se queda embarazada: consigue lo que deseaba.
Estas dobles relaciones , le ha creado ansia, durante todo el embarazo,
debido a la duda de la paternidad del hijo (Mercurio en la casa octava,
consinificante Escorpión), busca el sucedáneo,
Si la Luna supuestamente está en aspecto disonante con Plutón (cuadrado y
en oposición), tenemos delante una mujer que no se acepta así misma porque
en su origen fue rechazada por la madre. Hace que tenga una relacion llena
de conflictividad, entre amor y odio, creatividad y destrucción, que
desemboca en una continua búsqueda de aprobación y confianza por parte de
la mujer respecto a la figura materna, casi una bendición, que
difícilmente obtendrá.
Las relaciones extraconyugales, de las que siente necesidad, pueden llegar
a ser la chispa que provoque la destrucción del matrimonio o de la
convivencia. La manera que tiene de seducir al sucedáneo oscilan entre dos
tendencias opuestas, según se sienta o no aceptada. Cuando encuentra a un
hombre que le gusta empieza a cuidar su aspecto, tal vez en forma
exagerada, ya que no se siente nunca suficientemente guapa. Mete en
evidencia su sensualidad innata y se pone en posición “dependiente”; es
decir, lo escucha, lo secunda en las iniciativas, sexualmente se entrega
de inmediato, aunque es ella la que lo llama, la que fija los encuentros,
la que es activa en las relaciones carnales. Pero en el momento en el cual
percibe que las relaciones empiezan a flaquear, entonces se ofrece a
“servirlo” siempre más, a bombardearlo de telefonadas, mientras se
abandona físicamente, hasta que la historia no termina.

Examinando la carta astral de Ella 1, vemos que
la Luna situada en Géminis en la casa segunda, forma cuadratura con la
conjunción Plutón – Urano, situada en Virgo, en la casa sexta. De este
modo vive el conflicto causado por la Luna en Géminis, que la predispone a
ser activa, ágil en las decisiones, esvelta, curiosa y móvil en el aspecto
social y respecto a las novedades del momento, intrigante y persuasiva a
la hora de conseguir lo que quiere, extrovertida y comunicativa.
La Luna en la casa segunda, consignificante Toro, la frena en el ritmo, en
las decisiones, las cuales tienen que tener siempre presente la armonía
del clan, así como los contactos sociales están formados principalmente
por las personas que pertenecen a su ambiente, donde las reglas
tradicionales tienen que ser respetadas. Estos contrastes están
evideciados por la cuadratura que la Luna forma con la conjunción
Plutón-Urano.
Al nacer no la deseaban porque la madre, devota observante de la religión
católica, se quedó embarazada antes del matrimonio. Las relaciones entre
madre e hija se desarrolla entre amor y odio, entre aceptación y rechazo,
acompañado de la dificultad de unirse afectivamente, debido al trauma de
abandono, que vive cuando nace: Virgo en Libra, en la casa sexta opuesta a
Saturno en Arie, en la casa doce. Hasta la edad de la adolescencia carece
de feminidad; vive sobre todo manifestando su parte varonil, que la ayuda
a imponerse y a realizarse en el clan, en las relaciones con los amigos y
con los demás (conjunción Plutón-Urano en trígono con Marte, el cual se
encuentra situado en Capricornio, en la casa décima y Plutón en sextil con
el Sol, que se encuentra situado en Escorpión en la casa séptima). Durante
el desarrollo se ve obligada a tomar conciencia de la propia feminidad;
acepta y cuida su imagen, pero niega psicológicamente ser mujer.
A los veintidós años, en el ambiente laboral (Marte en Capricornio, en la
casa décima), conoce al que dos años después se convertirá en su marido;
se enamoran y naturalmente empiezan a tener esporádicas relaciones
sexuales. Esporádicas porque no viven en la misma ciudad, las dificultades
prácticas impiden una cierta regularidad o disimulan una falta de deseo
sexual. Después de un año de relaciones, él empieza a quedarse en casa de
los padres de ella; de todas forma la vida sexual de la pareja no mejora:
la presencia de los padres obstaculiza la naturaleza de la relación. Ella
1, contenta de irse de la familia paterna, con el consentimiento de los
padres, no da importancia a la problemática sexual y con este presupuesto
se casa.

En la carta astral de El 1, notamos su complejidad; la Luna situada en
Sagitario, en la casa segunda, forma cuadrado con la conjunción
Plutón-Urano posta en Virgo, en la casa décima y con Saturno en Piscis, en
la casa cuarta; recibe oposición de Júpiter en Géminis en la casa octava.
Además el planeta forma sextil con Marte en Acuario, en la casa cuarta y
trígono con Medium Coeli. Las dificultades con la figura materna son
notables, rechazado desde el principio del embarazo, porque es el más
pequeño de una familia numerosa, en la que la madre tiene que afrontar
todo, ya que el marido se ausenta meses enteros debido al trabajo. De
pequeño hacía de todo con tal de llamar la atención materna; intentaba ser
bueno, obediente y dócil, pero si esto no funcionaba, pasaba a todo lo
contrario; era rebelde, alborotador y hacía el mayor número de trabesuras,
con tal de conseguir su objetivo (Plutón y Urano en la casa décima). Pero
se creaba una dependencia con la madre, precisamente por la necesidad
íntima de ser aceptado por ella. Su primera esperiencia sexual la tiene en
la adolescencia, con una mujer que le dobla la edad y esto hace que se
acentúe mayormente la duplicidad de su personalidad: a veces, en el primer
contacto con la mujer es insolente, arrogante, usa expresiones vulgare y
manifiesta su sexualidad; otras veces es tímido, corto, silencioso y
apático.
Se casa a los veinticinco años y aflora su lado dulce, disponible,
afectuoso, pero con ello también la disminución de la carga sexual. En
ella continua a servirse de su parte masculina: lleva la carga familiar,
toma todas las decisiones de los dos, pero empieza a sentirse frustrada
sexualmente. Después de un par de años, el deseo sexual se apaga, cala
vertiginosamente la relación sexual, hasta que desaparece totalmente; ella
está siempre más inquieta y empieza a patalear, a mirar a su arrededor
buscando un sucedáneo. Lo conoce en el trabajo, que en ese periodo había
cambiado. Es un chico de apenas dieciocho años, ella tiene diez más que él.

En efecto, en la Carta Astral del SUCEDÁNEO 1 notamos que la Luna en Arie
en la casa sexta, forma oposición con Plutón en Libra en la casa doce
recibe también trígono de Neptuno en la casa segunda, y cuadrado de Marte
en Cáncer en la casa novena. Los conflictos con la figura materna son
insoportable; el conflicto amor y odio, aceptación y rechazo, le infunde
un profundo sentido de inferioridad respecto a la mujer, acentuado por un
sentido de castración que le trasmite la cuadratura de Plutón con Marte.
El Sol en Libra, en la casa doce, le causa tensiones debido a la
identificación de su masculinidad; pero, la supera gracias a la conjunción
que el planeta forma con Plutón y a la conjunción de Jupiter y Marte. De
hecho, su carga creativa-sexual lo hacen ser el clásico sucedáneo, que
necesita muchas y diferentes mujeres para calmar sus conflictos y sus
inseguridades.
Tanto en la carta astral del marido como en la del sudedáneo, la Luna está
en un signo de fuego e incluso en el mismo grado y para ambos se encuentra
opuesta a Plutón y unida a Marte. Además, para ambos Marte está unida
positivamente a Júpiter, y tiene valencias de Cáncer: para el sucedáneo se
encuentra en el signo, mientras que para el marido se encuentra en la casa
cuarta, consignificante Cáncer. La diferencia de comportamiento entre los
dos es debido al Sol, que en el sucedáneo infunde energía vital y
creativa, mientras el Sol solo en Capricornio, en la casa tercera, para el
marido, lo bloquea en la adolescencia.
La relación entre ELLA 1 y el SUCEDANEO 1 es fogosa, toda la carga sexual
de ella explota violentamente; la excitación, la pasión los arrolla a
ambos; tanto que a pesar de vivir en contacto cotidianamente en el trabajo,
sienten la necesidad de verse todas las tardes. La irracionalidad se
anticipa en ella, y no puede ocultarle al marido su relación, el cual,
inevitablemente, entra en crisis, pero no consigue reacionar. La unión con
el sucedáneo dura alrededor de un año; pues, al mismo tiempo, él ya se ha
enamorado de la hija para quien trabaja (Luna en casa sexta). La crisis
matrimonial continua; el marido ignora la necesidad sexual de ella, se
queda inerme a la hora de tomar cualquier decisión. De nuevo Será ella
quien tome la iniciativa de separación o más concretamente de pedir la
nulidad matrimonial a la Sacra Rota, con la motivación de que el
matrimonio no se ha consumado. De este modo ha conseguido acontentar a la
madre, pues al principio se había puesto en contra de la hija,
desaprovando su comportamiento y aconsejándola a seguir con el marido.
La fémina, que en la carta astral, presenta la Luna unida a Saturno o
situada en signos o casa saturnianos, como Libra – casa séptima,
Capricornio – casa décima, Acuario casa onceava, busca el sucedáneo, en el
momento que se siente traicionada por el marido porque las aspectativas
depositadas en él desaparecen o porque éste ha pasado a ser sucedáneo de
otra mujer. En un cierto sentido se confirma la simbología de “justicia”
tan amado por Saturno y también la de fidelidad, porque para esta mujer el
sucedáneo, que eligirá, será único y duradero en el tiempo. Una de las
catacterísticas del planeta es la de tener en cuenta la existencia de los
otros, de relacionarse con ellos mediante reglas o cargos; cuando esperan
negativamente a Saturno; el sujeto se encuentra que tiene que combatir con
la presencia de otras personas que le quitan el papel seleccionado:
proyecta así sus frustraciones y las culpas del porque la relación no
funciona con los demás.
El modo de seducir del Sucedáneo se caracteriza por la racionalidad;
cuando la mujer encuentra al hombre que le atrae, intenta conquistarlo con
una sonriza, con gentileza y con un comportamiento casi perfecto que la
caracteriza. Cuida su imagen en el mínimo particular, la ropa interior,
los vestidos etc. Cuando decide provocarlo, se divierte a ser sexi, a
elegir las braguitas, el sujetador adapto a la situación, así como eligirá
los regalos para él (lo que hará tantas veces) que ideará con su mente
suavizandolos con el romanticismo. En general lo que más le gusta en las
relaciones sexuales son los preparativos, más que el acto en si, porque
difícilmente consigue abandonar la racionalidad; pero naturalmente depende
de todo el conjunto de la carta astral.

En la carta astral de Ella 2 la Luna está situada
en Capricornio, en la casa novena y forma oposición con Saturno en Cancer,
en la casa segunda, y triple conjunción con el Sol, Venus, Mercurio, que
se encuentra siempre en Cancer, pero en la casa tercera. La Luna además
recibe trígono del Ascendente, que se encuentra en el signo de Toro, el
cual le da una imagen dulce, armoniosa, siempre sonriente, bella y alegre.
Los conflictos que vive en su ánimo, son signos de inseguridad de su
feminidad, de la dificultad de identificación (La Luna opuesta al Sol) da
una escasez afectiva (La Luna opuesta a Venus) y del esfuerzo que hace
para comunicar el propio estado de ánimo (La Luna opuesta a Mercurio).
Rara vez consigue la independencia, como exige la Luna en Capricornio y la
libertad, como reclama la Luna en la casa novena; consigue saborear un
corto periodo porque inmediatamente algún suceso negativo la golpea e la
bloquea, como señala la oposición entre los planetas en la casa tercera y
la Luna en la casa novena.
Al superar brillantemente los estudios, encuentra trabajo y se casa con su
novio después de nueve años de noviazjo, al que había conocido cuando
tenía catorce años: Consigue de este modo realizar los estímulos, que
Stelium en Cancer le provee. Pasados algunos años la unión se complica,
tanto por las preocupaciones de los hijos, como por la disminución de la
actividad sexual. Ella reacciona, como quieren los planetas de la casa
tercera, intentando aumentar la familia, rodeándose de contactos sociales,
de conocimientos del ámbito laboral, involucrando en esto tasmbién al
marido.

En la carta astral de El 2 la Luna está
impregnada de valencias masculinas, pues aunque esté conjunta a Venus que
aporta belleza y amor a la estética, ambos planetas están situados en
Aries, en la casa primera, y formando cuadratura con Júpiter en Cáncer, en
la casa quinta y trígono con Plutón en Leo, en la casa sexta. Además la
Luna recibe sextil de Saturno en Géminis, en la casa tercera y oposición
de Neptuno en Libra en la casa séptima. De todos los aspectos que la Luna
forma, se puede deducir que su prototipo femenino se refleja en una mujer
activa, enérgica, creátiva, impulsiva y generosa, pero que al mismo tiempo
sepa ser racional, independiente y que sea en grado de llevar las
responsbilidades de la unión familiar. Característica que difícilmente
encontramos en una sóla mujer y es este contraste uno de los motivos que
lo empujan a tener aventuras extraconyugales, aunque si la causa principal
tenemos que atribuirsela a Marte, que en la carta astral está situado en
Capricornio, en la casa doce y forma oposición con Plutón, dándole una
profunda ansia de castración, lo que le produce temor a la penetración. El
planeta forma trígono con la Conjunción de Saturno Urano, que le permite
canalizar parte de su energía líbida-sexual hacia el trabajo. Por último
recibe trígono de Neptuno, que le permite conseguir gratificaciones
sexuales a través de la fantasía y de la sensibilidad. El Sol está en
Piscis; como se encuentra en la casa primera, se impregna de vitalidad y
del calor de Aries. La búsqueda de nuevas aventuras, de nuevas emociones,
identificables en diferentes mujeres, durarán en el tiempo hasta que esté
exento de responsabilidades y de vínculos, precisamente porque la mujer
resulta para él la identificación profunda de la propia parte femenina
(Luna en trígono con Plutón).
Cuando descubre Ella 2 las aventuras extraconyugales del marido, la
desilución es tal que reaciona canalizando sus energias hacía el trabajo
(La Luna en Capricornio) y después de pocos años consigue alcanzar casi la
cumbre de su carrera profesional. Al mismo tiempo, dentro de ella empieza
a nacer sentimientos de venganza o de “justicia” y comienza a mirar a su
alrededor. No muy lejos, en una pareja de amigos íntimos, aflora el
SUCEDÁNEO 2, que definiría el verdadero Don Juan.

En su carta astral, rico de aspectos, se nota
Plutón situado en Leo en la casa sexta, que forma trígono con el Sol en
Aries, en la casa segunda, trígono con Mercurio en Piscis, en la casa
primera y trígono con la Luna en Sagitario, en la casa décima. Recibe
sextil de Saturno en Géminis, en la casa cuarta y sextil de Urano en
Géminis, en la casa tercera; además forma cuadratura con Venus en Toro, en
la casa segunda y oposicióna Marte en Acuario, en la casa primera. Los
fuertes valores de fuego lo empujan a ser competitivo, a querer ser el
primero, el mejor, sobre todo a nivel sexual (Sol en Aries); acentuado
todo esto por el protagonismo y por la carga vital-sexual, que el trígono
de Plutón forma con el Sol. Pero la oposición que Marte forma con el
planeta lo mina en su profundo y le provoca dudas sobre su virilidad;
dudas que lo lleva a tener contemporaleamente más de una mujer, en modo
tal de absorber, da a una la pasionalidad y la intriga para poder
funcionar con la otra.
En las dos cartas astrales, la del marido y la del sucedáneo, la Luna se
encuentra situada en un signo de fuego e incluso en el mismo grado; forma
trígono con Plutón, está unida a Saturno y tiene valencias neptunianas: en
la del marido está opuesta a Neptuno, y en la del sucedáneo está en
Sagitario donde los planetas se encuentran en domicilio base. En efecto,
para ambos las respectiva mujer representa su media naranja, a pesar de
los varios y multiples amoríos. Venus está para ambos unido a Plutón, así
como Marte presenta la oposición a Plutón.
Cuando se enciende la mecha entre Ella 2 y el SUCEDÁNEO 2, él está casado
y tiene una amante, pero cuando ella se entera sucesivamente, ya se ha
enamorado y dandose cuenta que se siente más satisfecha sexualmente con él
que con el marido. Los celos de ella se desatan, no sobre la mujer, sino
sobre la amante, culpándola de los motivos por los que el sucedáneo no
consigue dejarla. Las relaciones, a “cuatro”, dura muchos años, hasta que
cansada y frustrada, por tener que luchar con la otra, se aleja y vuelve a
su familia. Mientras tanto, el marido ha ascendido en el trabajo,
adquiriendo más seguridad en si mismo y esto le da mayor estima a los ojos
de su mujer. Pero el periodo de armonía conyugal, o mejor de afecto
fraterno dura pocos años porque él muere de pronto, a causa de un ictus
cerebral (Marte natal sobrecargado por el contemporáneo transito de Plutón
y Urano). Sobrecogida y rota por el dolor se encuentra sola a cincuenta
años. Vuelve a ver al sucedáneo en el funeral con su mujer, el cual
intenta consolarla, de estar por ella y de servirle de consuelo. Pero
después de algunos meses, la relación de amistad, se transforma en amor y
sexo. Él sigue casado (la Luna en trígono con Plutón) y con otra amante:
Se vuelve a presentar la misma situación a “cuatro” de años atrás.
En la carta astral del SUCEDÁNEO 2 la Luna en Sagitario, opuesta a Saturno
y a Urano, acentúa mayormente la imposibilidad que tiene él de vivir una
única y duradera relación con una mujer. Sin embargo, consigue mantener
vivas tres historias al mismo tiempo, gracias al trígono que Plutón recibe
de Mercurio, lo que le permite está siempre preparado a percibir, a contar
y a cambiara las cosas con estilo de sus mujeres. La profunda
insatisfación afectiva, que de todas forma está presente en su ánimo, se
la dicta la cuadratura que Plutón forma con Venus.
Después de dos años de relaciones conflictivas ella lo deja (en el momento
que el sucedáneo presentaba Urano de tránsito en cuadratura con Venus
natal) porque encuentra otro hombre, con el que instaura una relación
afectiva-sexual, que la llevará al altar por segunda vez.
De este estudio se puede afirmar que el sucedáneo sirbe, bien para volver
a saborear el placer del café, como para conseguir eliminarlo, pues es
nocivo para la salud. |