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LA IMPORTANCIA DE UN SOL
DÉBIL
De Lisa Morpurgo
Traducción de Elena Rodriguez Cameselle
X1 Congreso de Estudios Astrológicos
dir.L.Morpurgo-Riccione 28-29 de Septiembre de 1991. Alegado a Sirio nr.103-noviembre
1991
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¿Qué es un Sol
débil? ¿Cómo se define? ¿Qué efectos tiene? en fin, ¿qué representa? |
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Examinamos esta Carta, especialmente ejemplar. Se trata de una mujer bellísima, que siempre encontró en su camino hombres ricos o riquísimos, listos a cumplir cada uno de sus deseos de vanidad, también los más caros y que le ofrecieron casas principescas. Quién la conocía superficialmente pensaba que no le podía pedir más al destino. Quien la conocía bien, sabía que su vida era un infierno de angustias y miedos. La piedra angular de la Carta era , probablemente, el Urano heridísimo que le sacaba al Sol la posibilidad de proyectarse en actividad concreta y satisfactoria y dirigía toda su energía hacia el culto Plutónico del Yo. Dividida entre los impulsos de una cálida generosidad sagitariana y un absurdo terror a la miseria, rechazaba cada propuesta de serenidad ofrecida cotidianamente para seguir fantasías fabulosas que el futuro, un día u otro, le habrían ofrecido espontáneamente sin ninguna colaboración de su parte. Cada vez más cerrada en el círculo de introversión activa, sufría de claustrofobia, sin darse cuenta de que era la carcelera de sí misma, hasta que un trágico fin, le parece la única vía de salida. Recientemente tuve la ocasión de ojear un tema que por ética profesional no puedo mostrar aquí, que presentaba una extraordinaria analogía con el ya examinado: Sol en Sagitario, Luna cuadrada a Marte y Venus y Saturno, además, los mismos grados de Escorpión y Cáncer. Pero un Sol dañado en cuarta contribuyó a apagar la simbología de la luminaria trayendo a la luz la simbología de hombre. La señora en cuestión, tuvo de hecho, dos maridos insatisfactorios y volcó en la realidad externa de los matrimonios toda su problemática personal. Surge ahora la pregunta: ¿podemos considerar débil un Sol herido, sin recuperación? en parte sí, pero depende mucho de los planetas que lo afligen, un cuadrado o una oposición al mencionado Plutón, crean de nuevo problemas de egopatía y a veces de paranoia, difícil de dominar, pero los esquemas de comportamiento son muy diferentes de aquellos dictados por conjunciones o trígonos Sol-Plutón; el sujeto, en vez de encerrarse en un mundo irreal, afronta continuamente la realidad circundante con una agresividad, en muchos casos, perversa. El espejo no es más la unidad de medida de su Yo, que tiene necesidad de pruebas concretas del propio poder. Las armas de la seducción y de la violencia, son usadas indistintamente y a menudo ininterrumpidamente hacia el mismo objetivo y la vida transcurre sobre los raíles de un desafío a cualquier riesgo, partiendo de malgastar dinero hasta resultar antipático a todos. Las ambiciones son casi siempre más allá de los propios medios, o desmesuradamente variadas para conseguir el mayor número de éxitos posible. Salvo en caso de Cartas desastrosas, este trabajo incesante, se traduce en una angustia febril menos peligrosa, a mi parecer que aquella angustia rígida y amurallada en profundidad de quién tiene el Sol conjunto o trígono con Plutón. Es necesario hacer una ligera distinción entre sujetos femeninos y masculinos; éstos últimos, con intensas relaciones, Sol-Plutón, viven el culto del Yo, de manera menos narcisista y más exteriorizada, sustituyen el peluquero y la esteticista por el mundo del trabajo que consideran como un espejo listo a reflejar el prestigio de sus éxitos personales, que consideran más importantes, que la concreta utilidad de una operación financiera, con predecibles riesgos para su fortuna económica. Un conocido mío, con Sol en Aries trígono en Plutón y cuadrado en Júpiter, además de lanzarse en negocios, perennemente problemáticos, pero que él ha organizado por primera vez en Italia, tiene terror de hacer el ridículo, de ser visto por los otros en situaciones poco dignas. Si en cambio, el Sol está dañado por Plutón, debemos admitir que, francamente, un sujeto masculino, reacciona peor que un sujeto femenino, quizás porque es golpeado en el corazón de su virilidad, resultará más fácilmente paranoico. No quisiera haber creado miedo entre aquellos que tienen aspectos Sol-Plutón, en su Carta Natal, porque he hablado de casos extremos, o casi, mientras en la realidad cotidiana, las salidas son muchas. Una Carta Natal muy dinámica, con un buen Urano, consigue a menudo dirigir hacia actividades concretas, la energía que un Yo hipertrófico quisiera devorar en exclusiva y una Carta Natal muy racional, con un buen Saturno, ofrece a menudo, tantas facilidades para la escalada al poder que el Yo hipertrófico, ya no tiene el tiempo de auto compadecerse. A mi entender, aún conservando una buena dosis de problemas íntimos, éstos pueden ser considerados Soles fuertes. Y con mayor razón lo son, aquellos Soles que, excluyendo a Plutón, tienen buenas relaciones con los ya citados Urano y Saturno, o con el eufórico Júpiter. En la óptica de la tesis que me he propuesto desarrollar aquí, la importancia que un Sol fuerte da al Yo, se convierte en una constante comportamental peligrosa, una carcoma secreta del alma, quizás excitante, pero lista a pesar sobre las decisiones tomadas, haciendo prevalecer la vanidad sobre la utilidad. En el gran espectáculo televisivo que nos ofrecen los políticos de todo el mundo, los errores de exhibicionismo histriónico, ya no se cuentan, sino que parecen multiplicarse, no obstante sus catastróficos resultados. Debemos, entonces, deducir que una fuerza irresistible e indomable empuja a personajes de relieve a sacrificar la carrera en aras de la propia imagen. Errores del género, un Sol débil no los comete prácticamente nunca. No es un Sol duramente dañado y por lo tanto necesitado, como hemos ya visto, sino que debe su fortuna a otros factores. Primeramente, las posiciones en signos no Solares, como la Balanza y Acuario, este último, todavía un poco acosado en el caso de sujetos masculinos, por la transparencia de Plutón. Además las posiciones en las casas, de las que solamente dos ofrecen un terreno propicio: la cuarta, con sus plácidos horizontes de serenidad doméstica y sobretodo la onceava, con su antipaternalismo y antimachismo radical. En fin, aspectos modestos (sextil-semisextil) con planetas poco provocantes y posiblemente ligados al área femenina. Al límite, no debemos ,de hecho, despreciar un aislamiento total. Los que tienen el Sol en esa posición, se comportan ciertamente de una manera anómala, aunque si poco perceptible a los ojos ajenos porque se trata sobre todo de una anomalía mental, de un modo de pensar que raramente se traduce en actitudes identificables. El Sol débil, de hecho, rehuye de estas actitudes, es un antiexhibicionista nato. Lo que no significa que carezca de dignidad y de orgullo pero no ve conveniente delegarla en medios, en realidad poco dignos, como las públicas vanidades y el continuo hablar de sí mismo. Y eso es suficiente para que, a menudo, un sujeto de este tipo sea juzgado como una persona insignificante y un poco gris. Pero lo que pierde en efímeros apreciamientos, lo gana en paz interior, sostenida probablemente de un sabio ahorro de valores morales. La experiencia astrológica y la lectura de periódicos, nos demuestran que una enorme cantidad de energía viene derrochada cotidianamente de quien se preocupa sin parar del propio Yo, está pendiente constantemente de la propia potencialidad, a menudo inexistente y sobre todo se pregunta como lo juzga la gente. Este perenne desgaste, genera toxinas morales que poco a poco ofuscan el cerebro, determinan decisiones equivocadas y empujan hacia neurosis depresivas o neurosis de grandeza y poder, pero siempre de neurosis se trata. El precio que el Sol débil debe pagar por las propias ventajas, es sentirse excluido de la masa, numéricamente aplastante, de los exhibicionistas triunfadores, de los ego patas quizás imbéciles pero dispuestos a todo y por lo tanto premiados del aplauso popular, lo que ,si no produce neurosis, genera a veces melancolía. El arma principal de estos falsos perdedores es la paciencia, la confianza en el tiempo como infalible cobrador de cuentas. Y si la Carta Natal, excluyendo el Sol, ofrece espléndidos soportes de eficiencia e inteligencia, los resultados son portentosos. Cerraré con un ejemplo reconfortante: Julio Andreotti, que tiene actualmente el record de duración en el poder, tiene un Sol completamente aislado, lo que no representa una excepción a la regla, sino una confirmación. Andreotti de hecho, no se exhibe, da un tono destacado e irónico a sus apariciones públicas e ironiza mucho sobre la propia imagen. Es mi firme opinión que su inmortalidad política, depende en gran parte de la extrema lucidez concedida a cualquiera que proceda según la lógica de los hechos sin dejarse confundir por los afanes del Yo. Cierto, el ejemplo es ilustre y difícilmente imitable. Además, cimo hemos visto, las condiciones zodiacales necesarias para producir un Sol débil, son minoritarias respecto a las probabilidades que dan lugar a todos los Soles ego patas. Lo que,sin duda, tiene un valor antropológico y responde a exigencias generales de supervivencia. Pero como el individuo tiene más amplia posibilidad de maniobra que la masa, quisiera invitar a quien está constantemente preocupado de sí, a aligerar sus angustias, a preguntarse si en ciertos momentos no se siente ridículo. Quizás se sentirá un poco menos importante, pero bloqueará el camino a las acechantes neurosis. |
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