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C.I.D.A

 

 

ESTUDIO SOBRE LA ANGUSTIA GENERADA POR LA CLAUSTOFOBIA Y LA AGORAFOBIA
Por Lidia Pepino
Traducción de Isabel Jiménez

 

La claustofobia es el miedo morboso a los lugares cerrados, es el miedo irracional a que “falte el aire”, si se encuentran en sotanos o en lugares sin ventanas aunque si estos son espaciosos. Estar seguro de poder abrir una ventana hace que quien sufre de claustofobia pueda quedarse en un lugar cerrado, pero con la mano en el picaporte de la puerta; también si està en un coche completamente cerrado porque sabe que en cualquier momento puede abrir la ventanilla o la puerta; pero si tiene que montarse en la parte posterior de un coche que no tiene puertas posteriores y con ventanillas que se puedan abrir, se creará de nuevo el problema, de hecho no podrá llegar a la “toma de aire”.
Otro ejemplo: cuando el automobilista entra en una galería, especialmente si es larga y obscura, el conductor que sufre de claustofobia, se quedará mudo o con los ojos fijos buscando el final del tunel, o se pondrá a hablar de prisa para no pensar que está en un lugar cerrado. Sus ojos estarán fijos buscando el final del tunel y su mano estará templona intentando desabrochar el primer botón de la camisa. Si embargo la agorafobia es el contrario , el temor morboso a los espacios abiertos, en especial en calles y plazas amplias. Pero, a pesar de la aparente diversidad encontramos mucha analogía entre la claustofóbia y la agorarafobia : también aqui se tienela sensación de que el espacio vital, aunque si se está fuera, es cada vez más reducido, se tiene la necesidad de encontrar una salida de la plaza, se tiene la sensación de que “falta el aire”. En ambos casos se trata de “fobías”, es decir de miedos incontrolados e incontrolables, provocados por un peligro que la razón reconoce como no real. De todas forma, ante la fobia la razón y la voluntad no tienen ninguna fuerza.
He observado muchos gráficos sobre todo de personas que padecen claustofobia segura de encontrar Cartas de trasfondo Cáncer o Piscis, con grandes contenidos lunares y gran tendencia a la irracionalidad y a la labilidad, sin embargo me he encontrado de frente con Cartas de índole Saturnina con Sol o Ascendente en Capricornio o Libra, y Saturno domiciliado, casi siempre en Luna o en Capricornio, Se diría que no es la falta de rigor lógico a hacer que surja este temor fóbico, sino que al contrario sea una lógica implacable lo que lleve y sostenga los luminares de éstos gráficos. De hecho, noto una interesante dinámica débil y bajo Sol o Ascendentes en Libra, La Luna en Capricornio o en Virgo, sobre todo en las Cartas femeninas. En las masculinas la Luna parece preferir Escorpión u otras posiciones, que la veremos incluso evidenciada, pero seguro que no “lunares”.
Continuando el estudio de estos gráficos encontramos una impresionante presencia de estas situaciones: el signo de Leo o la casa quinta se encuentran muy estimuladas y están en cuadratura con Escorpión o la casa octava. Aquí se abarrotan los significados; cuadratura entre la casa de la vida y la de muerte, además cuadratura entre los grados de exaltación de Y y los grados de exaltación de Mercurio, cuadratura significativa para quien tiene problemas de “respiración”, de “aire” apenas se encuentra en un espacio limitado (es decir alejado de su espacio vital) . Sumandole a todo esto las lesiones encontrada en Toro, sobre todo en los grados de Júpiter, al mismo tiempo lesionado también Júpiter. Tauro-Escorpión: de nuevo una dinámica de oposiciones rica en significados en este contexto. Sin contar con los problemas originados por el espacio (territorio-Tauro-casa segunda) hay que señalas que la oscuridad es otro problema para quien sufre de claustofobia, el cual encontrandose en la oscuridad, mira por donde, no consigue respirar. Para él la oscuridad significa la esencia Plutónica de Escorpión, lo hace sentirse hundido. Para él la oscuridad no es algo invisible, sino que es como una pared que lo oprime. En la oscuridad profunda, quien sufre de claustofobia tiene predisposición a mover los brazos en circulo buscando espacio y por consiguiente aire. Quien sufre claustofobia tiene el terror de que lo entierren vivo, de despertarse bajo tierra y no poder respirar. El miedo de sofocarse lo angustia, no solo en lo que concierne a la carta de escorpión, sino a todo lo que concierne a la simbología de Tauro, no soporta los cuellos altos, los rígidos, las gargantillas. Se toca continuamente la base del cuello, casi como para asegurarse de tenerla suelta. En tema Tauro-Escorpión hay incluso que retomar la motivación por la que estas personas rechazan curarse, sobre todo de ir al psicoanalista, al psicólogo o al neurólogos. Su lema es: “las cosas mias son secretas, aunque si no las conozco no las sabrán nunca nadie”. Esta dinámica Tauro-Escorpión (con la añadidura de la cuadratura en Leo y en la casa quinta) nos hace pensar, como de hecho es ayudado por el psicoanalisis, que se trata de problemas sexuales. Pero decir esto, es genérico, mientras que aquí el problema está muy presente y bastante retorcido, he querido profundizar y he aquí el resultado: las personas a las que se les ha preguntado, por supuesto al principio han negado a todo, y con vehemencia, la existencia del prolema sexo, es más, muchos me han traido ejemplos de importante “actividad” en la materia. Después a medida que avanzábamos venía fuera una especie de disociación entre el acto sexual y el enamoramiento, como si haciendo las más increibles acrobacias, estas personas no consiguieran nunca ir a la cama con la persona amada, o no consiguieran amar a las personas con las que van a la cama. Y aqui recordamos la gran temática saturnina y capricorniana, parece casi que estas personas tengan miedo que el afecto pueda dañar la propia autonomía o su prestigio.
Encerrarse en el amor platónico, o el hecho de intentar evitar tener relaciones con la persona amada, para ello representa tal vez una garantía para mantener la autonomía del propio Yo, así como el territorio alrededor de ellos tiene que ser abierto, que sea una via de escape. ¿No se dice que “quien se enamora” se mete una cuerda al cuello? Para confirmar todo esto, frecuentemente encontramos una relación de dos planetas señores de Capricornio, Urano y Marte, y el hecho de que esta relación sea prevalentemente conflictiva (cuadratura, opocición, conjunción) nos trasluce como las personas en cuenstión puedan sentir su autonomía minada, y como Marte crea uno de los puntos conflictivo, que se engancha de nuevo en Escorpión. El exilio en si misma de la Luna, minando la capacidad de abandono completa el todo. Lo mismo se puede decir en lo que concierne a la caida lunar en Virgo, y no nos maravilla encontrar también aquí a Urano, si observais bien, relaciones conflictivas de Urano con Mercurio: rotura entre dos planetas señores de Virgo, mientras uno de los puntos conflictivo, Mercurio, se engancha de nuevo a Escorpión. Aquí más que el choque con el otro, además del miedo a relajarse con el cuerpo (pues puede faltar la respiración o se puede morir), encontramos el miedo hacia los demás, una multitud anónima que puede aplastarte.
Dejo claro como ciertas personas fuertemente claustofobicas, viven el final de la relación sexual con el miedo de morir, y quizas esté aquí la explicación de la disociación sentimental que hacen: sumarles a la misma persona sería demasiado, sería la muerte.
Además evidencio como el contrastre de base es el mismo, tanto que la claustofobia se remonta a los primeros recuerdos de la infancia al respecto, ya que es un problema sobrevinedio a consecuencia de graves problemas en la vida. La unica diferencia que se ve en la mayor lesión de Plutón es cuando el problema es “de nacimiento”, y en la más relevante lesión de Neptuno cuando el problema ha sobrevenido a continuación. Para terminar, lo ratifica un cierto rigor lógico que forma parte del problema, defiende despiedadamente la autonomía del Yo. Querría citar una “ilógica” solucción de un problema de agorafobia, el ejemplo tomado de “Change” de Paul Watzlaxck Astrolabio pag. 91: Se trata de un hombre de una media edad, soltero, que vivía más bien aislado porque sufría una especie de agorafobia. El territorio libre de la angustia se iba reduciendo, al punto tal que, no solo no era capaz de ir a trabajar, sino incluso no poder ir ni siquiera a la tiendas cerca de su casa para comprar alimentos. Desesperado decidió suicidarse. Se montó en el coche, se fue a lo alto de la cima de un monte, distante unos 80 kms de su casa, convencido de que después de haber conducido a través de algunos habitantes, la angustia o un ataque cardiaco lo llevaría a “una mejor vida”. El lector puede hacerse una idea como termina la historia: no sólo llegó sano y salvo al destino, sino que por primera vez después de muchos años no sintió la opresión de la angustia. Se puede comprender como la esperiencia que había vivido fue para este hombre tan fascinante que lo indujo a divulgarla para que se beneficiaran otras personas con problemas análogos. Conoció a un psiquiatra que se interesaba de fenómenos de curación espontáneos y que por lo tanto lo tomó en serio. El psiquiatra estuvo en contacto con él durante cinco años, lo cual hizo que comprobara que no había tenido ninguna recaida, es más, pudo ayudar a numerosos fobios aflijidos de tales problemas. Desgraciadamente me falta el gráfico de este hombre, pero diría que noto signo marciano en la decisión de suicidarse yendo en coche, “Virgo” en el ir derecho hacia la cima del monte, y Sol en el hecho de pensar morirse de un ataque cardiaco “
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