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La claustofobia es el miedo
morboso a los lugares cerrados, es el miedo irracional a que “falte el
aire”, si se encuentran en sotanos o en lugares sin ventanas aunque si
estos son espaciosos. Estar seguro de poder abrir una ventana hace que
quien sufre de claustofobia pueda quedarse en un lugar cerrado, pero con
la mano en el picaporte de la puerta; también si està en un coche
completamente cerrado porque sabe que en cualquier momento puede abrir la
ventanilla o la puerta; pero si tiene que montarse en la parte posterior
de un coche que no tiene puertas posteriores y con ventanillas que se
puedan abrir, se creará de nuevo el problema, de hecho no podrá llegar a
la “toma de aire”.
Otro ejemplo: cuando el automobilista entra en una galería, especialmente
si es larga y obscura, el conductor que sufre de claustofobia, se quedará
mudo o con los ojos fijos buscando el final del tunel, o se pondrá a
hablar de prisa para no pensar que está en un lugar cerrado. Sus ojos
estarán fijos buscando el final del tunel y su mano estará templona
intentando desabrochar el primer botón de la camisa. Si embargo la
agorafobia es el contrario , el temor morboso a los espacios abiertos, en
especial en calles y plazas amplias. Pero, a pesar de la aparente
diversidad encontramos mucha analogía entre la claustofóbia y la
agorarafobia : también aqui se tienela sensación de que el espacio vital,
aunque si se está fuera, es cada vez más reducido, se tiene la necesidad
de encontrar una salida de la plaza, se tiene la sensación de que “falta
el aire”. En ambos casos se trata de “fobías”, es decir de miedos
incontrolados e incontrolables, provocados por un peligro que la razón
reconoce como no real. De todas forma, ante la fobia la razón y la
voluntad no tienen ninguna fuerza.
He observado muchos gráficos sobre todo de personas que padecen
claustofobia segura de encontrar Cartas de trasfondo Cáncer o Piscis, con
grandes contenidos lunares y gran tendencia a la irracionalidad y a la
labilidad, sin embargo me he encontrado de frente con Cartas de índole
Saturnina con Sol o Ascendente en Capricornio o Libra, y Saturno
domiciliado, casi siempre en Luna o en Capricornio, Se diría que no es la
falta de rigor lógico a hacer que surja este temor fóbico, sino que al
contrario sea una lógica implacable lo que lleve y sostenga los luminares
de éstos gráficos. De hecho, noto una interesante dinámica débil y bajo
Sol o Ascendentes en Libra, La Luna en Capricornio o en Virgo, sobre todo
en las Cartas femeninas. En las masculinas la Luna parece preferir
Escorpión u otras posiciones, que la veremos incluso evidenciada, pero
seguro que no “lunares”.
Continuando el estudio de estos gráficos encontramos una impresionante
presencia de estas situaciones: el signo de Leo o la casa quinta se
encuentran muy estimuladas y están en cuadratura con Escorpión o la casa
octava. Aquí se abarrotan los significados; cuadratura entre la casa de la
vida y la de muerte, además cuadratura entre los grados de exaltación de Y
y los grados de exaltación de Mercurio, cuadratura significativa para
quien tiene problemas de “respiración”, de “aire” apenas se encuentra en
un espacio limitado (es decir alejado de su espacio vital) . Sumandole a
todo esto las lesiones encontrada en Toro, sobre todo en los grados de
Júpiter, al mismo tiempo lesionado también Júpiter. Tauro-Escorpión: de
nuevo una dinámica de oposiciones rica en significados en este contexto.
Sin contar con los problemas originados por el espacio (territorio-Tauro-casa
segunda) hay que señalas que la oscuridad es otro problema para quien
sufre de claustofobia, el cual encontrandose en la oscuridad, mira por
donde, no consigue respirar. Para él la oscuridad significa la esencia
Plutónica de Escorpión, lo hace sentirse hundido. Para él la oscuridad no
es algo invisible, sino que es como una pared que lo oprime. En la
oscuridad profunda, quien sufre de claustofobia tiene predisposición a
mover los brazos en circulo buscando espacio y por consiguiente aire.
Quien sufre claustofobia tiene el terror de que lo entierren vivo, de
despertarse bajo tierra y no poder respirar. El miedo de sofocarse lo
angustia, no solo en lo que concierne a la carta de escorpión, sino a todo
lo que concierne a la simbología de Tauro, no soporta los cuellos altos,
los rígidos, las gargantillas. Se toca continuamente la base del cuello,
casi como para asegurarse de tenerla suelta. En tema Tauro-Escorpión hay
incluso que retomar la motivación por la que estas personas rechazan
curarse, sobre todo de ir al psicoanalista, al psicólogo o al neurólogos.
Su lema es: “las cosas mias son secretas, aunque si no las conozco no las
sabrán nunca nadie”. Esta dinámica Tauro-Escorpión (con la añadidura de la
cuadratura en Leo y en la casa quinta) nos hace pensar, como de hecho es
ayudado por el psicoanalisis, que se trata de problemas sexuales. Pero
decir esto, es genérico, mientras que aquí el problema está muy presente y
bastante retorcido, he querido profundizar y he aquí el resultado: las
personas a las que se les ha preguntado, por supuesto al principio han
negado a todo, y con vehemencia, la existencia del prolema sexo, es más,
muchos me han traido ejemplos de importante “actividad” en la materia.
Después a medida que avanzábamos venía fuera una especie de disociación
entre el acto sexual y el enamoramiento, como si haciendo las más
increibles acrobacias, estas personas no consiguieran nunca ir a la cama
con la persona amada, o no consiguieran amar a las personas con las que
van a la cama. Y aqui recordamos la gran temática saturnina y
capricorniana, parece casi que estas personas tengan miedo que el afecto
pueda dañar la propia autonomía o su prestigio.
Encerrarse en el amor platónico, o el hecho de intentar evitar tener
relaciones con la persona amada, para ello representa tal vez una garantía
para mantener la autonomía del propio Yo, así como el territorio alrededor
de ellos tiene que ser abierto, que sea una via de escape. ¿No se dice que
“quien se enamora” se mete una cuerda al cuello? Para confirmar todo esto,
frecuentemente encontramos una relación de dos planetas señores de
Capricornio, Urano y Marte, y el hecho de que esta relación sea
prevalentemente conflictiva (cuadratura, opocición, conjunción) nos
trasluce como las personas en cuenstión puedan sentir su autonomía minada,
y como Marte crea uno de los puntos conflictivo, que se engancha de nuevo
en Escorpión. El exilio en si misma de la Luna, minando la capacidad de
abandono completa el todo. Lo mismo se puede decir en lo que concierne a
la caida lunar en Virgo, y no nos maravilla encontrar también aquí a
Urano, si observais bien, relaciones conflictivas de Urano con Mercurio:
rotura entre dos planetas señores de Virgo, mientras uno de los puntos
conflictivo, Mercurio, se engancha de nuevo a Escorpión. Aquí más que el
choque con el otro, además del miedo a relajarse con el cuerpo (pues puede
faltar la respiración o se puede morir), encontramos el miedo hacia los
demás, una multitud anónima que puede aplastarte.
Dejo claro como ciertas personas fuertemente claustofobicas, viven el
final de la relación sexual con el miedo de morir, y quizas esté aquí la
explicación de la disociación sentimental que hacen: sumarles a la misma
persona sería demasiado, sería la muerte.
Además evidencio como el contrastre de base es el mismo, tanto que la
claustofobia se remonta a los primeros recuerdos de la infancia al
respecto, ya que es un problema sobrevinedio a consecuencia de graves
problemas en la vida. La unica diferencia que se ve en la mayor lesión de
Plutón es cuando el problema es “de nacimiento”, y en la más relevante
lesión de Neptuno cuando el problema ha sobrevenido a continuación. Para
terminar, lo ratifica un cierto rigor lógico que forma parte del problema,
defiende despiedadamente la autonomía del Yo. Querría citar una “ilógica”
solucción de un problema de agorafobia, el ejemplo tomado de “Change” de
Paul Watzlaxck Astrolabio pag. 91: Se trata de un hombre de una media edad,
soltero, que vivía más bien aislado porque sufría una especie de
agorafobia. El territorio libre de la angustia se iba reduciendo, al punto
tal que, no solo no era capaz de ir a trabajar, sino incluso no poder ir
ni siquiera a la tiendas cerca de su casa para comprar alimentos.
Desesperado decidió suicidarse. Se montó en el coche, se fue a lo alto de
la cima de un monte, distante unos 80 kms de su casa, convencido de que
después de haber conducido a través de algunos habitantes, la angustia o
un ataque cardiaco lo llevaría a “una mejor vida”. El lector puede hacerse
una idea como termina la historia: no sólo llegó sano y salvo al destino,
sino que por primera vez después de muchos años no sintió la opresión de
la angustia. Se puede comprender como la esperiencia que había vivido fue
para este hombre tan fascinante que lo indujo a divulgarla para que se
beneficiaran otras personas con problemas análogos. Conoció a un
psiquiatra que se interesaba de fenómenos de curación espontáneos y que
por lo tanto lo tomó en serio. El psiquiatra estuvo en contacto con él
durante cinco años, lo cual hizo que comprobara que no había tenido
ninguna recaida, es más, pudo ayudar a numerosos fobios aflijidos de tales
problemas. Desgraciadamente me falta el gráfico de este hombre, pero diría
que noto signo marciano en la decisión de suicidarse yendo en coche,
“Virgo” en el ir derecho hacia la cima del monte, y Sol en el hecho de
pensar morirse de un ataque cardiaco “. |